Le mandamos a Fabrizio Copano y Camilo Salas un guión con algunos conceptos que hemos publicado sobre la Bukele y el contraporducente efecto para la seguridad de todos de llenar las cárceles y ellos lo usaron para conversar en su programa Qué Papsó? Aquí esta el texto en el que se inspiraron.
El capítulo completo lo puedes ver aquí: Miami VS Chile 2: Wa Ja Pen Contraataca
Estimado Fabrizio.
Se acercan las presidenciales, ese periodo en que los chilenos y chilenas nos dedicamos a proponer las medidas más brutales y ridículas para el control del delito. Es nuestro mundial de la seguridad.
Algunas ideas viejas que se tal vez se vuelan a presentar como nuevas son: cárcel isla, o cárcel en el desierto, castración química, reposición de la pena de muerte, 20 años de cárcel para el robo de celulares, fosas y muros en la frontera, reducir la imputabilidad penal a los 12 años, liberar la venta de armas para la autodefensa o simplemente hacer que corra sangre, que es lo que espera que haga el próximo gobierno, según dijo Axel Kaiser (Ver el link desde el minuto 3.20).
La mano dura está de nuevo de moda y obtiene buena parte de su respaldo popular actual de la fama que tiene Nayb Bukele que parece haber demostrado que la mano dura sí funciona, zurdos de mierda. Por eso, lo que te proponemos para esta semana es hablar del modelo Bukele a partir de tres preguntas:
- ¿En qué consiste su mano dura?
- ¿Se pude aplicar en Chile?
- Y ¿realmente es el éxito que parece?
Partamos aclarando ¿Qué ha hecho y quÉ no ha hecho Bukele?
El candidato Johannes Kaiser dice que es el Bukele chileno y para demostrarlo habla mucho de matar. La verdad es que la política criminal que más ha hecho correr sangre en Latinoamérica la implementó Maduro, no Bukele.
Un ejemplo: en 2016 la policía de Venezuela mató a 4.667 personas mientras que la de Brasil mató 4.219 personas. El número es similar, pero Venezuela tenía entonces 29 millones de habitantes mientras que Brasil, al menos 200 millones. (Si quieres más datos mira la entrevista que le hicimos a Verónica Zubillaga).
La mano dura de Bukele va por otro lado: ha encarcelado masivamente a miles de jóvenes y hombres bajo el cargo de ser pandilleros. Para ello ha usado procesos “expeditos” que incluyen jueces encapuchados y enjuiciamientos simultáneos donde los acusados no tienen derecho a defensa.
El resultado es que hoy en El Salvador, que tiene 6 millones de habitantes, hay más de 100 mil personas presas. Para que ese número se dimensione esto implica que:
el salvador TIENE AL 1,6 % de país preso.
Eso es mucho. Estados Unidos, donde hay una industria de las cárceles, el 0,5 por ciento de la población está en la cárcel.
Hoy Chile tiene 50 mil personas presas. Para llegar al nivel de El Salvador, como quieren algunos, deberíamos tener 318.400 personas presas. O sea, habría que multiplicar por 6 nuestra capacidad de meter presos.
Con este método Bukele ha logrado bajar los asesinatos de los 51 homicidios cada cien mil habitantes que había al inicio de su mandato (2019) a 2,4 (menos que Chile que tiene 6 cada 100 mil).
Estos datos son impresionantes, pero hay que ponerlos en contexto.
Vamos a chaquetear un poco a Bukele.
Primero: ¿qué son las maras?
Las maras no son lo mismo que los carteles de la droga que hay en México o Colombia. Su principal negocio es la extorsión de los habitantes de El Salvador, que es un país pobre. O sea, las Maras no mueven miles de millones de dolaras ni tienen la capacidad de comprar armas de guerra y corromper a las máximas autoridades de los países. Eso explica, en parte, por qué Bukele le ha ganado a las Maras y pero México perdió la guerra contra los narcos y Colombia sino la perdió, pegó en el palo.
Que se entienda bien. No estamos diciendo que las Maras sean fáciles de derrotar. Pero si tu país tiene un problema con narcos, tal vez el modelo Bukele no sea el que estés buscando.
Hablemos ahora de:
¿CÓMO ENCARCELO A LAS MARAS?
Esto no les va a gustar a los fans de Bukele, pero es cierto:
Lo primero que hizo Bukele fue negociar con la pandillas una reducción de violencia a cambio de que algunos de sus líderes salieran de prisión.
Este acuerdo ha sido documentado por la prensa salvadoreña, por las declaraciones de narcos capturados en Estados Unidos y por una reciente entrevista en El Faro a uno de los pandilleros que participó en las negociaciones.
¿Es malo negociar con la pandilla?
Para los fans de Bukele es pésimo, porque para ellos él es el líder de la mano dura. O sea, los políticos chilenos que dicen el Bukele criollo van a morir negando esa negociación, porque no la pueden explicar a sus electores a quienes les han dicho que lo que falta es mano dura.
Y es una lástima porque parte del éxito que ha tenido Bukele se debe que negoció con las Maras durante la primera parte de su gobierno. Sin eso las pandillas habrían hecho una carnicería. Esto nos dijo José Miguel Cruz, politólogo salvadoreño que enseña en la Universidad de Florida:
“Un asunto que explica buena parte del éxito de Bukele y del que se habla poco, es que negoció con los líderes de las pandillas. Bukele reprime a las bases, los mete a la cárcel, pero al mismo tiempo, negocia con la capa de líderes y los trata bien. Gracias a ese pacto, las pandillas no desataron una guerra contra el Estado. Bukele ha negado la negociación, pero los gringos han estado capturando en México a líderes que estaban presos en El Salvador. Esta es una parte del éxito de Bukele de la que él se asegura que nadie hable.”

¿ES POSIBLE EXPORTAR EL MODELO DE BUKELE?
Más directo: ¿Es posible bukelizar Chile?
Difícil.
Primero porque El Salvador es pequeño. Es del porte de la región del Bío Bío, ocho veces más pequeño que Uruguay. Eso facilita el control total que ejerce Bukele. No es lo mismo que controlar cualquiera de los países de Sudamérica.
El otro problema es que las Maras básicamente son DOS pandillas. Hay otras, pero son menores y eso hace más fácil negociar y eventualmente, detener a los cabecillas. En cambio si tienes 10 grupos cometiendo delitos en un país extenso como Chile, el desafío es mayor.
El citado José Miguel Cruz nos dijo: “Lo que mucha gente pasa por alto es que en la mayor parte de países de América Latina que sufren olas de violencia, no tienes dos, sino muchas organizaciones. Y si lanzas una guerra contra ellas lo que vas a producir es la fragmentación de los actores y más violencia. Eso es un poco lo que pasó en México. La guerra fragmentó los grupos y se incrementó la violencia”
Para Cruz si el modelo de Bukele no ha funcionado en la vecina Honduras, que es un poco más grande y tiene más grupos criminales funcionando, entonces difícilmente funcionaría en los más extensos países de Sudamérica, que tienen un crimen organizado más complejo.
Dijo Cruz: “En Honduras, que es un poco más grande y tiene más actores criminales, este modelo no ha funcionado. Y si Honduras no logra importar el modelo Bukele, mucho menos lo podrían hacer países todavía más grandes y complejos como los del sur.”
Falta un último ingrediente esencial para el modelo de Bukele. Es necesario concentrar el poder en el presidente; terminar o dañar fuertemente la división de los poderes del estado.
¿Por qué?
Porque el modelo de Bukele es como la pesca de arrastre: para que muchos pandilleros vayan presos, todo el que parezca pandillero tiene que irse a la cárcel. Y eso sólo es posible si tienes el control de todos los que pueden resistirse al modelo y reclamar violaciones a los derechos humanos: el poder judicial, las fiscalías, el parlamento.
¿ESTE ÉXITO ES ESTABLE?
Los partidarios de Bukele se apuran a afirma que las Maras están derrotadas para siempre. Ojalá sea cierto. Pero la experiencia acumulada en muchos países hace dudar a mucho.
Resulta que Bukele no es el primero que llena las cárceles de gente culpable e inocente. La estrategia de encarcelamientos masivos donde pandilleros y jóvenes inocentes pagan por igual ya se aplicó, por ejemplo en Brasil en los 80s.
Esas cárceles eran tan brutales que es difícil de imaginar. No solo por la violencia entre los presos sino por la de los gendarmes contra la población. Hubo incluso matanzas de presos. Para que aprendan la lección.
Y aprendieron. Pero una lección distinta a la que se esperaba. Los presos se organizaron en sindicatos del crimen, para cuidarse y hacerse poderosos
Benjamin Lessing que ha estudiado el crimen en Brasil dijo a Tercera Dosis “Hoy todas las grandes ciudades de Brasil están repartidas entre dos, tres, o cuatro sindicatos que se originaron en el sistema carcelario. Esta situación recibió un fuerte impulso con la política de mano dura y encarcelamiento masivo.”
Lessing lleva años advirtiendo de que el encarcelamiento masivos vuelve más inseguras las ciudades. Y por eso Lessing duda de cuánto va a durar el modelo Bukele. Hace un año, cuando los pesos en El Salvador eran la mitad de los que hay hoy, Lessing nos dijo: “Lo más probable es que con el tiempo esos presos sean abandonados, los hagan pasar hambre, los dejen matarse unos a otros. Y ahí se vuelve a las condiciones que permitieron el nacimiento de las maras y de los sindicatos del crimen de Brasil. El tiempo nos dirá.”


