El académico Ernesto San Martín, que ha criticado fuertemente la metodología de la encuesta CDEM, usa la reñida elección presidencial peruana para mostrar que la estadística no puede definir si hubo fraude o no, como los medios esperan. Pero sí puede ayudar si se fija una meta más modesta: saber cuál es la cantidad de votos fraudulentos necesaria para alterar el resultado de la elección.

