Ilustración: Leo Camus

Serie_ ¿En qué estaban pensando?

Radiografía de la derechización del electorado chileno

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“Uno de cada cuatro votantes de derecha no lo era en 2021, ya sea porque votaba por la izquierda o porque no votaba”, explican los autores. Usando los datos de un estudio panel, el artículo propone que este giro en las preferencias ha ido de la mano de un cambio de opinión respecto al feminismo, la economía y el conflicto en la Araucanía.


Vea aquí la columna anterior de la serie: Un país dividido por la ideología y cansado de los políticos


El notable resultado de Franco Parisi no debe hacernos perder de vista el principal fenómeno de la política chilena de los últimos cinco años: la derechización del electorado. Durante los 90, la derecha por lo general rondaba el 35 y 40% en las elecciones parlamentarias y de concejales, lo que la hacía una fuerza relevante, pero minoritaria. Eso cambió. En la elección de concejales de 2024, “las derechas” superaron claramente al oficialismo, lo que se repitió en las elecciones parlamentarias del domingo pasado. En estos comicios, además, obtuvieron más de 45% en diputados, lo que bordea sus máximos históricos.

En el ámbito presidencial, vimos por primera vez a tres candidatos del sector disputando la primera vuelta y sumando 51% entre ellos. ¿Qué pasó con el electorado chileno? ¿Hubo un tránsito de votantes desde la izquierda hacia la derecha? ¿O es un fenómeno causado, principalmente, por la inclusión de nuevos votantes producto del voto obligatorio?

En esta columna intentamos responder estas preguntas usando datos de panel. Desde 2021 hemos seguido a un grupo de votantes a través del panel online de la consultora Netquest. Si bien este tipo de herramienta no es plenamente representativo de la población —por tratarse de una muestra online y por el desgaste natural del seguimiento en el tiempo—, es útil para observar cómo las personas cambian sus actitudes políticas. Partimos con 4.000 participantes en 2021 y, cuatro años después, logramos re contactar a alrededor de 1.000 de ellos, lo que nos permite estudiar cambios individuales, no solo cambios en el agregado (ver recuadro metodológico)

Identificación ideológica y preferencias

Primero, analicemos la identificación ideológica de nuestro panel. El Gráfico 1 corrobora lo que otros estudios ya han señalado: el aumento de la identificación con la derecha.


Gráfico 1


En 2021 y 2024, preguntamos dónde se ubican los encuestados en una escala de 1 a 10 (donde 1 es la extrema izquierda y 10 la extrema derecha). Definimos derecha como una posición entre 7 y 10, e izquierda de 1 a 4. Una primera observación es un aumento de 9 puntos porcentuales en la identificación con la derecha y de solo 2 con la izquierda.

Nuestros datos permiten también identificar a quiénes transitaron de un candidato de izquierda a uno de derecha. Específicamente, analizamos qué porcentaje transitó de Boric, Provoste o MEO (las opciones en 2021) a Kast, Kaiser o Matthei, las opciones de 2025. También analizamos el camino inverso.

La Tabla 1 muestra que el 7% de los votantes de 2025 pasó de la izquierda en 2021 a la derecha mientras solo el 1% hizo el recorrido contrario.

También observamos qué ocurrió con personas que en 2021 no votaron y que sí lo hicieron el domingo pasado. Este grupo también registra un mayor movimiento hacia la derecha en comparación con la izquierda, aunque la brecha es menor.


Tabla 1


En suma, los datos sugieren que tanto la persuasión como la politización explican parte del giro a la derecha. Estos números son muy significativos pues constituyen un alza de 13 puntos porcentuales de los candidatos de derecha, medido a nivel individual. Si utilizamos como denominador solo la suma de los candidatos de derecha en 2025 (la mitad de los votantes), tenemos que, según nuestros datos, uno de cada cuatro votantes de derecha no lo era en 2021, ya sea porque votaba por la izquierda o porque no votaba1. Esto claramente pone a ese sector en una situación de ventaja sobre sus adversarios.

Preferencias sobre temas específicos

Nuestros datos también permiten observar en qué aspectos específicos se ha producido la derechización. Miremos tres temas: las preferencias sobre el feminismo, el rol del Estado en la economía y la violencia en La Araucanía. En el análisis que sigue, repetiremos la estrategia que se ha usado hasta ahora, es decir, comparar si la derechización es mayor que una izquierdización.


Encuestas como Panel Ciudadano muestran que el “votante obligado” —personas que solo comenzaron a votar en 2022 debido al cambio en la ley — apoyó claramente la opción de Kast y también la de Parisi, en detrimento de la de Jara


En el caso del feminismo, definimos “derechización” como transitar de “declararse feminista” a “no declararse feminista”. Es decir, es un cambio estricto en las preferencias de una misma persona, no una transición desde o hacia una posición ambigua. Para los otros temas, seguimos la misma estrategia: derechizarse es transitar de no apoyar la intervención militar en la Araucanía a apoyarla, y de apoyar que el Estado sea el dueño de las principales empresas a no apoyarlo. Izquierdizarse significa exactamente lo contrario.

En general, se repite la tendencia registrada, lo que resulta especialmente relevante en el feminismo: un 9 % del panel pasó a una posición más conservadora, mientras que solo un 3 % giró hacia una más izquierdista. Respecto a la propiedad estatal de las principales empresas, la tendencia es similar. En la Araucanía, no hay grandes diferencias entre 2021 y 2025, aunque cabe destacar que las preferencias ya eran bastante favorables a la intervención militar en 2021.


Tabla 2


¿Quiénes cambiaron?

Analizar subgrupos es desafiante, pues no hay un gran número de observaciones que hayan experimentado estas transiciones. Por ende, lo mejor que se puede hacer con los datos disponibles es examinar la evolución por género y edad (mayores versus menores de 40 años).

Tabla 3


En general, no observamos un patrón claro. Sorprendentemente, encontramos un leve predominio de mujeres entre quienes cambiaron hacia posturas más críticas del feminismo, aunque la diferencia con los hombres es pequeña. En este sentido, el cambio parece bastante transversal: se distribuye de manera similar entre hombres y mujeres, así como entre jóvenes y personas mayores.

¿Coyuntura crítica?

En Ciencia Política, se utiliza el término “coyuntura crítica” para referirse a eventos decisivos que generan un clivaje electoral, es decir, una división perdurable en el electorado. En Chile, el plebiscito de 1988 fue uno de esos momentos, pues articuló el escenario político de los años venideros. Más importante aún, la posición en ese plebiscito predijo con alta precisión el voto hasta aproximadamente la mitad de la década pasada. ¿Es el plebiscito de Apruebo versus Rechazo de 2022 una de esas coyunturas críticas que explican el voto hoy? Diversas encuestas de opinión señalan que sí.  Por ejemplo, se esgrime que en la segunda vuelta de diciembre de 2025, José Antonio Kast obtendría números similares a los de la opción rechazo.


Sorprendentemente, encontramos un leve predominio de mujeres entre quienes cambiaron hacia posturas más críticas del feminismo


Creemos que la experiencia de la Convención y la opción por el Rechazo sí persuadieron a un número importante de votantes a adoptar posiciones más conservadoras (7% según nuestra estimación), porque votar por una alternativa suele generar hábitos y lealtades difíciles de revertir. Si personas que no votaban tradicionalmente por la derecha apoyaron el Rechazo, esa decisión las llevó a mirar con otros ojos las ideas de ese sector, reduciendo los costos psicológicos de “cruzar el Rubicón”.

También es clave considerar el efecto del voto obligatorio. Encuestas como Panel Ciudadano UDD muestran que el “votante obligado” —personas que solo comenzaron a votar en 2022 debido al cambio en la ley electoral— apoyó claramente la opción de Kast y también la de Parisi, en detrimento de la de Jara. Es decir, se trata de votantes con ideas más anti-establishment y un poco más conservadores que los votantes habituales. La Convención Constitucional y el cambio en la ley electoral son, entonces, los factores locales más relevantes para explicar el escenario favorable que hoy enfrenta la derecha. Quizás denominarlo una “coyuntura crítica” al nivel del plebiscito de 1988 sea exagerado, pero probablemente se trate del fenómeno de reordenamiento político más importante desde el retorno a la democracia.

Ahora bien, es apresurado afirmar que esto tenga un efecto duradero o de gran alcance, capaz de asegurar a la derecha el 60% del electorado en los próximos años. Como señalamos en la columna anterior, una parte importante de los votantes se mueve por pulsiones anti-establishment, que los llevan a optar por candidatos con ideologías delgadas y propuestas efectistas. Además, una parte mayoritaria del electorado tiene ideologías estables, lo que, a su vez, genera estabilidad en la competencia electoral. La derechización que ha experimentado Chile es sustantiva, pero no abrumadora, a juzgar por las últimas elecciones de diputados y concejales.

En este contexto, la derecha tiene el desafío de cómo integrar dentro de su coalición las fuertes pulsiones anti-establishment que hay presentes en el electorado chileno. Mientras Kaiser representaba de buena manera estas actitudes, Matthei hacía todo lo contrario. Kast ha logrado navegar entre ambas aguas en la campaña, apelando a la rabia y al malestar, pero al mismo tiempo mostrándose como opción de gobernabilidad. La pregunta es si un eventual gobierno de Kast logra juntar ambos mundos o termina transitando directamente hacia una derecha tradicional o hacia una más radical.


RECUADRO METODOLÓGICO

Número de Observaciones: Ola 1 (Noviembre 2021): 3965.

Número de Observaciones: Ola 4 (Noviembre 2025): 1001.

Firma: Netquest (es una empresa proveedora de datos para investigación social y de mercado con presencia en América Latina y Europa).

Tipo de muestreo: Ola 1 por cuotas, basado en la distribución censal de las siguientes variables: nivel socioeconómico, edad, región y género. Este diseño es similar a encuestas como Cadem y Criteria. Ola 4 por re contacto.

Nota: Es posible que exista un sesgo hacia usuarios de internet, dado que es un panel online. Intentamos minimizar tal sesgo al asegurarnos una proporción equivalente al censo en las variables demográficas ya mencionadas.


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