Video__Qué Papsa cuando Fabrizio Copano lee TerceraDosis

¿Por qué el trabajador chileno no entiende lo que lee y le va mal en matemáticas?

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Le mandamos a Fabrizio Copano y Camilo Salas un guión con algunos conceptos que hemos publicado sobre educación y cómo se relaciona con el crecimiento económico y ellos lo usaron para reirse de nosotros y conversar en su programa Qué Papsó? Aquí esta el texto en el que se inspiraron.

El capítulo completo lo puedes ver aquí¿Guerra Civil en USA?

Hola Fabrizio y Camilo

A propósito del último lugar de Chile en la eliminatoria del Mundial de Fútbol,  vamos a hablar de otra tabla de posiciones desastrosa.

Hace unos meses se publicó un gráfico donde se comparan las habilidades lectoras y matemáticas de los trabajadores de los países de la OCED

Este es el gráfico.

La línea vertical indica los puntajes que se pueden obtener en matemática y la horizontal, los puntajes en comprensión lectora. 

Para que quede claro: se midieron cosas sencillas, vinculadas con el trabajo de las personas. No te ponían ecuaciones cuadráticas ni te hacían interpretar sonetos de Shakespeare.

Los países que tuvieron mejores resultados se ubican en la esquina superior derecha: Finlandia, Japón Suecia.

Los que tuvieron peores resultados están en la esquina inferior izquierda.

Ahí está Chile. Últimos de nuevo. Muy solo.

Para poner las cosas en contexto: estamos últimos en la comparación con los países desarrollados de la OCDE. A los latinoamericanos probablemente les iría peor.

Pero eso no sirve de consuelo si quieres ser un país desarrollado. Estamos muy lejos del promedio de esos países.

¿Por qué es importante esto?

Uno podría decir que importa porque la gente que no entiende lo que lee o ve a las matemáticas con temor, se priva de muchas cosas buenas de la vida, limita sus perspectivas culturales. Con mucha gente así, la conversación pública se empobrece y en la ignorancia es posible que se cultiven terraplanistas, antivacunas y fanáticos de diverso tipo.

En un mundo dominado por la economía, este gráfico importa también porque muestra que Chile tiene una enorme piedra en su camino al desarrollo económico.

O sea ¿Cómo vamos a crecer al 6% anual con trabajadores tan mal preparados? Y ¿Cómo se va a repartir mejor la riqueza si los trabajadores no entienden lo que leen?

Eso nos lleva a preguntas que no son nada sencillas de responder.

¿Por qué pasa esto? ¿Por qué hay tan mala formación en la fuerza de trabajo.? ¿Se pasan la vida mirando programas de humor en YouTube, acaso?

Los economistas suelen responsabilizar a cada persona por la poca formación que tiene. Y también culpan al Estado por no proveer la educación necesaria. Y como creen que sin buena educación no vamos a crecer, muchos proponen destinar muchos recursos en esa área. En esa línea el ex ministro de Hacienda Ignacio Briones ha dicho que hay que invertir mucho en educación preescolar y básica, donde se fijan los aprendizajes, porque no podemos construir un edificio alto si el primer piso es débil.

Suena lógico, ¿no?

Pero no lo es tanto.

De hecho muchos países muy prósperos construyeron un edificio alto y luego se preocuparon del primer piso.  Parece una locura pero esos son los datos.

Pensemos en China. En los años 60s tenía un nivel de educación mucho más bajo que Túnez o México. Sin embargo, logró crecer a tasas mucho más altas que ellos.

Los mismo pasó con Taiwán que en los 60s tenía un 54% de alfabetización y Corea un 71%, mientras que Argentina los superaba con un 91%. Pese a esa posición desventajosa, ambas naciones asiáticas comenzaron a crecer, mientras que el mejor nivel educacional de Argentina no le permitió seguir entre los más ricos del mundo, posición que ostentaba entonces.

Esta paradoja de que países con mejores niveles de educación se quedan económicamente atrás,  fue demostrada por una investigación del economista del Banco Mundial, Lant Pritchett, publicada en 2001. Pritchett sugirió, que no había asociación entre el aumento de la educación y el crecimiento económico.

Lo que está claro hoy es que no es la educación la que empuja a los países a crecer económicamente, sino que es el hecho de haber crecido lo que permite tener suficientes recursos para ofrecer mejor educación a sus ciudadanos.

O dicho de otro modo, el aparato productivo puede tirar de la educación, pero la educación no puede empujar al aparato productivo.

Que quede claro. No estamos diciendo que la educación no importa. La gente se tiene que educar bien porque eso le permite tener una mejor vida. Lo que esto sugiere es que una mala posición en términos educativos no te impide crecer económicamente. Y que tener una muy buena educación no resuelve el problema de la pobreza material.

Pero entonces, si la educación no es lo clave para crecer económicamente ¿qué es lo que importa?

O dicho de otra manera, ¿cómo se empuja el crecimiento?

Hay economistas que han pensado sobre esto. Uno de ellos es Ha-John Chang, coreano, profesor en Cambridge.  Él pone el acento un actor que usualmente falta en el debate chileno: las empresas. Lo central para él es el tipo de empresas que tiene un país.

Si la mayor parte de las firmas de un país se dedican a la explotación de materias primas o al retail, lo que la fuerza de trabajo sabrá hacer es extraer berries, talar árboles, pescar o manejar cajas registradoras.

Es decir, el tipo de trabajo disponible influye mucho en las habilidades que desarrollan los trabajadores.

Y eso afecta a las siguientes generaciones. Porque si solo hay trabajo vinculados con las materias primas, los hijos e hijas de vendedores que lleguen a ser, por ejemplo, químicos o ingenieras encontrarán un número limitado de puestos acordes con su formación, pues se trata de una economía que se sostiene sobre la mano de obra barata y poco especializada.

El cientista político Ben Ross Schneider (MIT) insistió en este asunto en su libro El Capitalismo Jerárquico. Publicado en 2013 ya entonces Schneider sostenía que Chile parecía haber caído en lo que llamaba la trampa de las “bajas habilidades”. 

¿En qué consiste esa trampa? Expliquémosla en 4 pasos.

  1. Las empresas que tienen recursos para hacer investigación y desarrollar bienes con valor agregado, prefieren dedicarse a la explotación de materias primas pues les es más rentable y seguro.
  2. Dada esa elección, ofrecen pocos puestos para trabajadores especializados y muchos empleos para los que se requiere poco o ningún estudio y que son muy mal pagados.
  3. Debido a que los escasos buenos puestos de trabajo tienden a quedar en manos de las clases medias y altas, los estudiantes pobres y de sectores medios bajos (que son la mayoría) corren un mayor riesgo al invertir dinero y tiempo en una formación más compleja. Ese riesgo lleva a que menos jóvenes se decidan a especializarse, por lo que la formación de la fuerza de trabajo mejora muy lentamente.
  4. En este punto el ciclo se reinicia, pues si alguien quiere hacer negocios fuera del rubro de las materias primas no encontrará el capital humano necesario.

Resultado: las nuevas inversiones se siguen dirigiendo hacia las materias primas y los trabajos continúan siendo malos y mal pagados.

En ese sentido, la mala formación de la fuerza laboral que muestra Chile no es sólo un problema con el que se encuentran las empresas, sino que ellas también ayudan a generarlo a través de la elección de las inversiones que deciden hacer.

Por eso a Schneider sugiere los estados intervengan activamente en el tipo de industrias que se desarrollan en sus países, pues eso define las habilidades que tendrá la población, que es un poco lo que está haciendo Trump con su idea de volver a Industrializar EE.UU.

En su libro, Schneider dice que por su enfoque en las materias primas, el capitalismo chileno “no ha producido buenos trabajos, ni desarrollo equitativo y probablemente no los pueda producir por sí mismo”.

La enseñanza a aquí es que el crecimiento económico no es sólo un problema de lo que hace el gobierno o de cuan preparados están los trabajadores. Importa mucho el tipo de negocios que hacen los que tienen las lucas, qué deciden vender. Si la plata la ponen en industrias que requieren mano de obra barata (retail, frutas, pesca) no va a haber incentivo para preparase mejor porque esos trabajos no van a existir.

Un comentario de “Video__Qué Papsa cuando Fabrizio Copano lee TerceraDosis: ¿Por qué el trabajador chileno no entiende lo que lee y le va mal en matemáticas?

  1. Alvaro dice:

    El problema de las capacidades no es solo para los trabajadores sino también para aquellos que se ubican en los niveles directrices, las élites, y estamos como estamos por el conjunto de fenómenos que esto implica.
    Somos extractivistas si, y eso determina todo el campo social no solo a algunos.

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