“Uno de cada cuatro votantes de derecha no lo era en 2021, ya sea porque votaba por la izquierda o porque no votaba”, explican los autores. Usando los datos de un estudio panel, el artículo propone que este giro en las preferencias ha ido de la mano de un cambio de opinión respecto al feminismo, la economía y el conflicto en la Araucanía.
La primera vuelta presidencial mostró dos fracturas que atraviesan al electorado: el eje izquierda/derecha y el eje élite/antiélite. Tras una elección donde la izquierda obtuvo los resultados más bajos de su historia, ¿puede Jara capturar a votantes que no creen en la política como los seguidores de Parisi? ¿O la posición de Kast como derechista tradicional, y con su ambigüedad característica en el eje anti-elite ya le aseguró la presidencia?
La mala experiencia que las comunidades atacameñas y collas vivieron con la expansión de la minería del cobre y con la debilidad de la ley que protege sus territorios las lleva a temer que otra vez pagarán el costo del desarrollo nacional.
El fervor punitivista que vivimos en esta campaña electoral se basa en la convicción de que encarcelamos poco. Pero los datos matan ese relato, argumenta este artículo. La población recluida hoy está en un máximo histórico de 63.426 internos, lo que nos ubica en el cuarto lugar de la OECD.
En este podcast, Mauricio Lima, doctor en Ciencias Biológicas y profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas de la PUC, explica el origen de nuestra opulenta sociedad industrial, las causas de su fin y lo que podría venir después.
“Hay una devoción en nuestros países por mostrar que el narcotráfico es un problema de los pobres, que ahí se matan y se mueren y ahí acaba todo. Y no es así», explica Sain que ha investigado al crimen organizado como académico y también lo ha perseguido como funcionario del Estado.
Tenemos menos delitos graves que Latinoamérica, pero más miedo. ¿Más policías solucionarían esa paradoja? El artículo sugiere que en la discusión sobre seguridad se debe considerar el nivel de cohesión social.
Los votantes castigan al candidato corrupto o sospechoso de serlo, pero este puede recuperarse pagando cuentas de servicios o medicamentos. El capítulo final de la serie Por qué votamos por corruptos muestra que el pragmatismo nos empuja a reducir el apoyo que decimos dar a los honestos/as.
Estudio longitudinal investiga qué decimos ser, cuánto confiamos en los otros y cuándo aceptamos la violencia.
Los chilenos desconfían de los partidos, pero no han abandonado la brújula izquierda-derecha. De hecho, el liderazgo de figuras antagónicas como Jara y Kast se relaciona con la fuerza de las tribus ideológicas chilenas cuyas posiciones se transmiten a nivel familiar y donde se valora más la coherencia que la efectividad de las propuestas, propone esta columna.










