AUTOR
Cristián Bellei
Sociólogo de la Universidad de Chile, máster en Política Educacional Comparada y doctor en Educación, ambos de la Universidad de Harvard. Biografía completa ↓
Allí donde gobierna la ultraderecha, la educación se vuelve un campo de batalla ideológico. El artículo compara lo que esos gobiernos suelen hacer con las necesidades educativas chilenas reales y se pregunta qué camino tomará el nuevo gobierno ante esas agendas divergentes.
"El futuro inmediato no es ponernos a escribir otra Constitución, sino reflexionar sobre las causas de estos fracasos y trabajar por superarlas"
La propuesta base que aborda el derecho a la educación en el nuevo proceso constitucional apenas modifica la norma de la Constitución del 80. Esto es un problema en un país que, tras más de treinta años de recuperar la democracia, aún no garantiza un acceso justo a una educación de calidad. Los autores recuerdan las seis áreas clave que requieren reformas para cumplir con un derecho básico y estratégico.
Se apruebe o no la nueva constitución, la organización y formas de funcionamiento de la educación privada subvencionada deben cambiar en Chile, para eliminar las lógicas de mercado y competencia que la caracterizan, sostienen los autores y autora de esta columna. Proponen cuatro áreas para regular.
La norma propuesta fortalece la educación pública y el rol del Estado, define calidad más allá de los resultados de un test y establece nuevas condiciones para el sector privado. Uno de los cambios más profundos es que se acaba la subsidiariedad. El Estado dejará de ser “simplemente la caja pagadora del mercado educacional”, explican [...]
En las últimas décadas, la matrícula que más ha crecido en Chile es la de escuelas particulares subvencionadas. La evidencia muestra que no entregan mejor calidad educativa, pero muchas familias optan por ellas: lo privado se vende mejor ¿Es posible revertir este proceso, garantizando el derecho universal a una buena educación y fortaleciendo la educación [...]
Cuarenta años mezclando modelos educativos nos han dejado con un sistema “híbrido” que está estancado y es “ineficiente y contradictorio”, explican los autores. Sugieren un golpe de timón.







